¿Por qué las armas químicas deben estar prohibidas?

Las armas químicas representan una amenaza para la vida, no sólo por la cantidad de muertes que provoca sino  el tipo de muerte que produce, a quienes asesina y por ser incontrolables.

Hay dos hechos en el tema de las armas químicas: 1) las armas convencionales son más letales, y 2) las armas convencionales han matado más gente que las armas químicas. Si aceptamos estos dos hechos, ¿entonces por que las armas químicas deben estar prohibidas? 

En números totales, las muertes que generan las armas convencionales frente a las que causan las armas químicas son mucho más numerosas. Incluso en los recientes ataques en Siria, las armas químicas han provocado el fallecimiento de menos personas (alrededor de 1,400) que las armas de fuego (casi 100 mil). Por otro lado, un arma de fuego es letal, mientras que las armas químicas pueden no ser fatales en todos los casos. 

Con todo esto, ¿qué es lo que hace que las armas químicas merezcan ser perseguidas, pero no las armas convencionales?. Lo que resulta especialmente grave en el caso de las armas químicas no es sólo la cantidad de muertes que provoca, sino qué tipo de muerte produce.

La naturaleza de las armas químicas, biológicas y nucleares hace virtualmente imposible que se distinga entre civiles y militares. Esto es especialmente grave en situaciones bélicas en las que el campo de batalla no está del todo delimitado (como ocurre en muchas guerras recientes).

Las armas químicas afectan principalmente a los civiles, a esas personas que no deberían ser atacadas en una guerra. Los militares y los grupos rebeldes armados suelen contar con equipo para defenderse de estos ataques (como máscaras de gas), mientras que los civiles rara vez cuentan con ellos. Además, las armas químicas son más efectivas si se usan en las ciudades, donde los edificios evitan que el viento o la lluvia dispersen los gases.

Aunado a esto, los protocolos más comunes para protegerse de un ataque bélico en las ciudades incluyen refugios subterráneos. Muchos de los gases que se usan con fines bélicos son más pesados que el aire, por lo que los refugios bajo tierra son inútiles y la gente que se protege en ellos resulta blanco fácil. Finalmente, muchas armas químicas pueden ser lanzadas con dispositivos explosivos muy pequeños, por lo que las personas alrededor de ellas no siempre se dan cuenta de que están en peligro.

Muchas sustancias usadas como armas pueden seguir matando muchas horas o incluso días después de ser lanzadas. El sarin, sustancia usada en Siria, es letal entre 30 minutos y 24 horas después de ser lanzada (depende de las condiciones climáticas).

Recordemos que en la Convención de Armas Químicas delineó reglas estrictas para prohibir el uso de estas armas. Las razones para hacerlo no tienen que ver con la cantidad de personas que han matado o por lo fatales que resultan; sino porque es imposible controlarlas.

Globovisión  /  Banca y Negocios