UE dividida por liquidación de bancos a 5 años de caída de Lehman Brothers

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) se mostraron este sábado divididos ante la reestructuración y liquidación de bancos en la zona del euro.

Esta “cuestión compleja” y “delicada”, en palabras del titular español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha sido abordada por primera vez por los Veintiocho en el consejo informal de ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) celebrado el viernes y sábado en la capital lituana.

Se constató el profundo desacuerdo que existe entre varios Estados miembros y la Comisión Europea respecto a la propuesta que presentó esta institución en verano para crear un mecanismo único de reestructuración y liquidación bancaria.

Más allá de los análisis legales, el problema principal es el poder que el texto otorga a la Comisión Europea (encargada de decidir) si un banco en dificultades debe ser reestructurado o liquidado.

El principal problema, más allá de los análisis legales, es el poder que este texto otorga a la Comisión Europea, que sería la encargada de decidir, en última instancia, si un banco en dificultades debe ser reestructurado o liquidado.

La cesión de poder a Bruselas inquieta a varios países y cuenta con la oposición de Alemania, Reino Unido y Suecia.  El ministro sueco del ramo, Anders Borg señaló ”Está claro que hay una serie de países que están muy preocupados por la propuesta que hay encima de la mesa, que da un papel muy relevante a la Comisión Europea”

El ministro español, por su parte, recalcó que la propuesta no atrae los suficientes apoyos para lograr un acuerdo entre los Veintiocho antes de finales de año, que permita su aprobación final antes de que se agote la presente legislatura europea en mayo de 2014, con el objetivo de tener el mecanismo único en marcha en 2015.

“La cuestión fundamental es que no podemos retrasarnos en la toma de esta decisión, es más importante tomar una decisión de acuerdo con el calendario y es fundamental llegar a una solución de compromiso; el peor escenario para nosotros sería que se mantuviera esta división en los planteamientos de los países”, afirmó De Guindos.

El ministro se mostró “convencido” de que se puede lograr un consenso antes de final de año, aunque indicó que para ello es necesario “buscar una aproximación de las posiciones”.

El ministro holandés de Finanzas, Jeroen Dijsselbloem, también presidente del Eurogrupo, coincidió en recalcar la urgencia que debe imprimirse a las negociaciones y se mostró optimista, pese a las diferencias entre los países.

“Estamos cumpliendo el calendario, estaba planeado que la propuesta saliera este verano y salió, y está planeado que terminemos esta discusión a finales de este año, y la terminaremos”, sentenció.

Por su parte, el comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier, aseguró que está abierto a cualquier propuesta que mejore el texto puesto sobre la mesa, pero advirtió a los Veintiocho de que hay “líneas rojas”.

“Soy muy pragmático, muchos ministros dicen que por qué dar este rol a la Comisión. Yo estoy dispuesto a trabajar en otra idea, si me dan una idea mejor”, aseguró Barnier.

El comisario recordó que la Unión Bancaria en la zona del euro trata de solucionar los problemas y las ineficacias detectadas durante la crisis financiera.

En la víspera del quinto aniversario de la caída de Lehman Brothers, una quiebra que causó un efecto dominó que marcó el inicio de la crisis financiera mundial, los Veintiocho han mostrado su falta de sintonía a la hora de decidir cómo reforzar su sistema bancario.

“La principal conclusión (del Ecofin) fue que la cuestión de los mercados financieros es demasiado amplia y no se limita solo a su reparación, sino que también debe incluir reestructurar, construir y expandir los mercados de capitales”, afirmó el ministro de Finanzas lituano, Rimantas Sadzius.

El anfitrión del Ecofin informal señaló que contra la fragmentación de los mercados financieros y de capitales, se podría plantear la unificación de los estándares de gobernanza corporativa y la de los requerimientos de insolvencia en la UE.

Por su parte, Vítor Constancio, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), incidió también en la importancia de estos puntos y añadió la necesidad de reflexionar sobre el efecto de la fiscalidad en la fragmentación de los mercados. 

Sin embargo, recordó que desde Bruselas “hay poco margen para imponer una armonización” y apuntó a directamente a la responsabilidad de las capitales, al señalar que esta cuestión “debe ser considerada” por los Estados miembros.

Verónica Colmenares Silva  -  Banca y Negocios